Category Archives: Sin categoría


La nueva apuesta exportadora de los alimentos chilenos

Los datos de las exportaciones de alimentos muestran que el eslogan de “Chile, potencia alimentaria” aún no se ha convertido en una realidad. Pese al aumento de volumen de los envíos del sector, el país representa solo el 1,16% del mercado mundial de alimentos y durante los últimos veinte años ha mantenido estable su oferta exportadora en unas 60 categorías de productos, menos de la mitad que los países líderes del rubro.

Una de las metas que se ha propuesto Corfo es impulsar con acciones concretas al sector, para posicionar a Chile entre los diez principales productores de alimentos saludables del mundo en 2030, con una fuerte apuesta por diversificar la oferta y hacerla más sofisticada, algo para lo cual se invertirán US$ 100 millones entre 2016 y este año.

“Nuestra oferta actual está cargada en un 74% a los alimentos frescos, mientras que en los países líderes, como Francia, Italia o Alemania, está mucho más inclinada hacia los productos procesados. Entonces, si Chile quiere ser top ten en alimentos a nivel mundial, tenemos que crear una industria que aún no hemos desarrollado”, explica el gerente de innovación del Programa Estratégico Nacional en Alimentos de Corfo, Francisco Rossier.

Entre los objetivos del programa está casi duplicar las exportaciones de alimentos en un plazo de diez años -pasando de US$ 18 mil millones a US$ 32 mil millones-, para lo que se requiere crecer al 5% anual. Una de las fórmulas para ello sería impulsar nuevos rubros, como el de los ingredientes naturales y funcionales, que a nivel mundial crece a tasas de entre 7% y 8% cada año, y en el que Chile hoy participa en menos de cinco categorías relevantes.

“En diez años, pretendemos que Chile comience a exportar diez nuevas categorías en este sector, con envíos de al menos US$ 40 millones al año en cada una”, proyecta Francisco Rossier.

Se trata de generar productos nuevos, utilizando como base algunos cultivos o producciones alimentarias. Y la idea no es sumar valor agregado a lo que ya existe, es decir, no se busca hacer un nuevo tipo de queso, sino que extraer las proteínas, minerales u otras características, para convertirlos en ingredientes que reemplacen a productos químicos que hoy se utilizan en los alimentos.

El programa de alimentos también está impulsando iniciativas relacionadas con la fruticultura de exportación y los embalajes, pero la mayor parte de los recursos se ha destinado al área de ingredientes funcionales, con el 34% de esos US$ 100 millones.

Allí, el foco está puesto especialmente en los productos que puedan obtenerse a partir de algas, subproductos derivados de los lácteos y antioxidantes a partir de los berries, además de ingredientes desarrollados con cereales, en lo cual varias empresas ya están trabajando.

Y si bien la iniciativa es relativamente nueva, ya hay diversos organismos y empresas que, desde distintas áreas, buscan desarrollar estos nuevos productos.

El impulso de IFAN

Uno de los puntos de partida para el desarrollo de esta área exportadora es el Consorcio Alimentario de Ingredientes Funcionales y Aditivos Naturales, IFAN, lanzado a mediados de abril, en el que participa un grupo de universidades y empresas, con la meta de desarrollar a lo menos 15 nuevos productos en un plazo de ocho años, y al cual se le asignaron casi $7.500 millones.

“Estamos apostando a cosas prácticas, con una clara visión de lo que el consumidor requiere. Queremos posicionarnos en ingredientes que vayan en los alimentos tradicionales, para demostrar que es posible sustituir importaciones de proteínas, fibras y azúcares. Y, por otro lado, queremos utilizar tecnologías modernas de encapsulación para llegar a hacer cosas sofisticadas, como colorantes provenientes de algas, y sustituir químicos por ácidos orgánicos”, explica la directora de IFAN, Ximena López.

También detalla que las distintas empresas que participan del consorcio están enfocadas en las algas, cereales y subproductos que se pueden obtener de los quesos. En el primer caso, lo más avanzado es un prototipo de quemador natural de grasas para usar en confites, helados y lácteos, además de un proyecto para obtener extractos lipídicos de las algas en la Región de Magallanes, mientras que en cereales uno de los focos estará puesto en la avena.

“También tomamos carmenere, pinot noir y cabernet sauvignon y estamos aislando las bacterias que crecen en la cáscara de las uvas, para obtener notas más frutales y sabores de microorganismos que crecen naturalmente en ellas”, agrega.

Francisco Rossier aclara que el desarrollo de ingredientes no solo se concentrará en el IFAN, sino que también en llamados a concurso con distintos instrumentos de Corfo y FIA, para empresas más pequeñas, y en un centro tecnológico que comenzará a funcionar a fines del próximo año, a cargo de Fraunhofer y de las universidades de Chile, Católica y de Talca, para operar como una gran planta piloto para los nuevos ingredientes, con una escala de operación mayor a la de laboratorio.

“Poco a poco queremos que la investigación esté más alineada con las oportunidades comerciales y necesidades de la industria, para eso también queremos mejorar la información a la que acceden los investigadores”, plantea.

Una industria que busca posicionarse en la categoría “salud y bienestar

En estos días cuando la alimentación saludable se ha convertido en una tendencia mundial que está generando una creciente demanda de alimentos inocuos, naturales y capaces de contribuir a reducir el riesgo de enfermedades, nuestro país se encuentra en un sitial privilegiado para protagonizar este mercado de exportación de US$ 4.000 millones anuales, e incluso convertirse en un referente de esta industria.

Es por eso que el programa Transforma de Corfo, a través de Transforma Alimentos, está trabajando para posicionar al país entre los diez que lideren la alimentación saludable en el mundo. Para eso, son múltiples las actividades que se han definido como prioritarias. Por ejemplo, incorporar tecnologías y promover el desarrollo sostenible de nuevos productos, envases y embalajes destinados al mercado global, además de ampliar la malla exportadora y generar actividades económicas con valor agregado, asegurando el cumplimiento de normativas y regulaciones internacionales que permitan superar las barreras de entrada comerciales y mantener el acceso a los mercados. En este camino también se ha establecido preservar y conservar los recursos naturales que constituyen la base de la riqueza del país, asegurando la trazabilidad en la cadena alimentaria, gestión de los recursos escasos agua y energía, aprovechamiento de desechos, y contribuir a mejorar la salud de la población y su bienestar económico y social.

“La hoja de ruta de Transforma Alimentos se ha elaborado con la participación y compromiso de distintos actores privados, públicos, de la academia y la sociedad civil. Estamos convencidos que aunar esfuerzos y trabajar de forma colaborativa es lo que nos permitirá avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo económico y productivo”, señala la gerente del programa, Graciela Urrutia.

Visión regional

Son varios los programas que rodean la ejecución de Transforma Alimentos a lo largo del país. Uno de ellos es el Programa Alimentos con Valor Agregado (AVA), que se está desarrollando en la Región de los Ríos, donde la producción de alimentos representa una de sus principales actividades económicas y presenta fortalezas que la distinguen de otras zonas del país, como son la diversidad y calidad de sus materias primas.

El Programa AVA está orientado a coordinar e integrar el sector alimentario regional, convirtiéndose en una plataforma donde convergen el sector público, la academia y el sector privado para desarrollar estrategias orientadas a incrementar su participación en el mercado nacional e internacional.

Se ha propuesto que hasta el año 2025 se aumente en un 50% las ventas de las empresas elaboradoras de alimentos con valor agregado de la región, lo que equivale a alcanzar un valor de US$ 404 millones. También se espera que se incrementen en un 50% sus exportaciones, lo que significa exportar US$ 105 millones al año 2025.

Para esto ya se ha estudiado que existe un segmento de productores de alimentos que pueden mejorar la calidad de sus productos en términos de homogeneidad, inocuidad, sabor y formatos adecuados a las tendencias. Sin embargo, también se ha llegado a la conclusión de que la región dispone de capacidades limitadas para el diseño, desarrollo e innovación de productos y que los gerentes y propietarios de empresas tienen limitado acceso a herramientas de gestión y presentan debilidades en las competencias para administrar el negocio de alimentos con valor agregado. Lo mismo pasa con los conocimientos y capacidades técnicas de los actores de la cadena productiva. Estos son insuficientes y se encuentran desactualizados en relación a las exigencias que requiere el mercado. Es así como la imagen de la mayoría de los productos regionales con valor agregado tiene un débil posicionamiento y valoración en los mercados nacionales e internacionales, ya que los empresarios no conocen suficientemente la oferta y la demanda de productos regionales y tienen una baja capacidad para mantenerse actualizados y vigentes para reaccionar a los cambios de la industria.

En definitiva, falta estrategia para cimentar alianzas con generadores de tendencias para diseñar, desarrollar y posicionar productos regionales. Y en eso se trabajará para revertir esa realidad.

Industrias asociadas

La producción de alimentos es la segunda actividad más importante de la economía chilena. Representa el 20% de las ventas totales del país; el 23% de las exportaciones, y es el sector que otorga el 23% de los empleos a nivel interno. Definitivamente es un sector estratégico para la economía chilena, con incidencia en el conjunto de la sociedad y con un efecto tractor para el resto de actividades productivas y económicas. Esta vinculación se genera con la industria manufacturera, por ejemplo, para la fabricación de envases; actividades de transporte y logística; turismo y gastronomía, entre otros. En este sentido, la industria de alimentos saludables puede tener un papel relevante en la articulación y la conexión entre los agentes que conforman la cadena de valor del sector.

Fuente: El Mercurio- Especial “Industria y Tecnología de los Alimentos”